El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
Desde los campamentos de pesca hasta la mesa familiar, Miguel Guanes, construyó un estilo propio frente a la parrilla. Con técnicas en evolución y cortes sabrosos, convierte cada encuentro en una experiencia de fuego compartido.
La historia de Miguel Guanes frente al asador empieza lejos de la rutina diaria: entre cañas, paisajes naturales y reuniones con amigos en campamentos de pesca. Allí, el fuego era más que una fuente de calor: era el centro de la experiencia. Con el tiempo, ese ritual al aire libre se trasladó al ámbito familiar, y el asado se convirtió en tradición.
Hoy, sin ídolos ni fórmulas cerradas, Miguel es un asador que combina respeto por lo clásico con curiosidad por lo nuevo, experimentando con sabores, cortes y técnicas cada vez que prende la leña.
— ¿Cómo nace tu pasión por el asado?
Todo comenzó en los campamentos de pesca con amigos. Armábamos el fuego, cocinábamos, compartíamos Ahí se creó el vínculo con la parrilla. Con el tiempo eso se convirtió en una tradición familiar. Hoy, cada asado en casa es una excusa para reunirnos, probar cosas nuevas y disfrutar del proceso desde que se prepara el mate hasta que se sirve la carne.
— ¿Qué cortes no faltan nunca en tu parrilla?
Vacío y costilla ancha. Son esenciales. Tienen el equilibrio justo entre textura, grasa y sabor. Me gusta trabajar con ellos porque son cortes nobles, rinden bien y permiten lograr un asado sabroso y completo.
— ¿Y en cuanto a los acompañamientos?
Soy de sumar variedad. No pueden faltar chorizos picantes, costilla de cerdo, butifarra y morcilla. Me gusta que haya opciones distintas para todos los gustos. Esos sabores complementan muy bien la carne principal y amplían la experiencia.
— ¿Seguís alguna escuela o tenés referentes?
No tengo un referente en particular. Me guío por videos y contenidos que voy viendo, pruebo técnicas nuevas y, sobre todo, me gusta experimentar. Cada asado es una oportunidad para probar algo distinto. Me gusta cocinar a leña, que aporta ese sabor especial que no da ningún otro método.
— ¿Qué lugar ocupan las verduras en tu parrilla?
Un lugar importante. Siempre incluyo locotes, cebollas, batatas o calabazas. Son simples, pero bien hechas a las brasas tienen un sabor riquísimo y acompañan muy bien cualquier corte.
Más que un ritual culinario, para Miguel Guanes el asado es un proceso de descubrimiento continuo. Sin reglas estrictas, pero con un respeto profundo por la tradición y el sabor, su estilo combina técnica, intuición y apertura para experimentar.
En cada encuentro frente al fuego hay algo de historia, de presente compartido y de búsqueda constante por una nueva forma de disfrutar la carne, la compañía… y la leña.
“No tengo un estilo fijo: en cada fuego pruebo algo nuevo y eso hace que el asado siempre se sienta distinto.”
Miguel Guanes pone en práctica para lograr asados sabrosos, variados y con identidad propia.
Usá leña siempre que puedas:
El sabor que aporta es inigualable. La cocción es más lenta, pero el resultado final lo vale.
Combiná carnes principales con embutidos:
Vacío y costilla ancha como base, pero no te olvides de sumar chorizos, morcilla o costilla de cerdo para darle variedad.
Las verduras también van a la parrilla:
No hay que dejarlas de lado. Locotes, cebollas y batatas asadas equilibran el plato y suman color y sabor.