El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
Desde los encuentros familiares hasta la búsqueda del sabor perfecto, Víctor Sosa mantiene viva la pasión por el asado, combinando tradición, técnica y disfrute en cada reunión.
Hay pasiones que se encienden temprano y no se apagan más. Para Víctor Sosa, el asado comenzó siendo un espectáculo familiar: los domingos, en los encuentros en casa, observaba con admiración cómo su tío gobernaba la parrilla. Esa imagen quedó grabada.
Con el tiempo, la curiosidad se convirtió en costumbre, y la costumbre en técnica. Hoy, Víctor no solo domina el fuego: lo honra, lo estudia y lo comparte. Su parrilla es el centro de sus reuniones, y cada corte una oportunidad para celebrar la herencia culinaria que lo marcó
— ¿Cómo comenzó tu vínculo con el asado?
Desde chico me llamaba la atención la parrilla en los encuentros familiares, especialmente los domingos. Siempre veía a un tío como el amo y señor de las brasas. Me acerqué, pregunté, observé, y con los años tomé la posta en casa.
— ¿Qué corte no puede faltar en tu parrilla?
La costilla, en todas sus versiones: ancha, ventana, banderita. También la tapa y el vacío son infaltables. Trato de que siempre refleje lo que nos gusta como familia y lo que a mí me identifica como asador.
— ¿Y en cuanto a técnicas, cuál preferís?
El fuego indirecto. Me permite una cocción más pareja y controlada. Es la forma más confiable de obtener el punto justo, sin apuros ni sorpresas.
— ¿Qué acompañamientos nunca faltan en tu asado?
Mandioca y un buen chimichurri. Para mí, esos dos son claves. Complementan el sabor sin opacarlo, y aportan ese toque tradicional que le da sentido a cada encuentro.
— ¿Le das protagonismo a los vegetales?
¡Claro! Me encantan los morrones rojos, la cebolla y el zapallo a la parrilla. No son un “extra”: elevan el conjunto y aportan textura, dulzor y color.
— ¿Quiénes son tus referentes en la cocina?
Christian Petersen y Lele Cristobal, a nivel internacional. Localmente, admiro mucho a Rodolfo Angenscheidt, que me inspira por su enfoque técnico y la forma en que transmite sabor y conocimiento.
La costilla es mi corte estrella, pero lo más importante es compartir el fuego con quienes más quiero.
Tres claves de Víctor Sosa para un asado con identidad, precisión y sabor.
Aprovechá el fuego indirecto:
Ideal para cortes grandes y cocciones prolongadas. Permite controlar mejor el punto de cocción sin resecar la carne.
No subestimes los vegetales:
Morrones, cebolla y zapallo aportan sabor, textura y equilibrio. Se cocinan fácil y suman mucho.
El chimichurri como sello personal:
Un buen chimichurri puede levantar cualquier corte. Preparalo a tu gusto y convertilo en tu marca registrada.
Víctor Sosa no concibe el asado solo como un plato, sino como una ceremonia. Con raíces familiares profundas y una evolución técnica constante, representa a toda una generación que honra el fuego con respeto, precisión y sabor. Su historia es prueba de que, cuando el asado nace del corazón, cada comida se transforma en un momento para recordar.