Desde los encuentros familiares hasta la búsqueda del sabor perfecto, Víctor Sosa mantiene viva la pasión por el asado, combinando tradición, técnica y disfrute en cada reunión.
Hay pasiones que se encienden temprano y no se apagan más. Para Víctor Sosa, el asado comenzó siendo un espectáculo familiar: los domingos, en los encuentros en casa, observaba con admiración cómo su tío gobernaba la parrilla. Esa imagen quedó grabada.
Con el tiempo, la curiosidad se convirtió en costumbre, y la costumbre en técnica. Hoy, Víctor no solo domina el fuego: lo honra, lo estudia y lo comparte. Su parrilla es el centro de sus reuniones, y cada corte una oportunidad para celebrar la herencia culinaria que lo marcó
— ¿Cómo comenzó tu vínculo con el asado?
Desde chico me llamaba la atención la parrilla en los encuentros familiares, especialmente los domingos. Siempre veía a un tío como el amo y señor de las brasas. Me acerqué, pregunté, observé, y con los años tomé la posta en casa.
— ¿Qué corte no puede faltar en tu parrilla?
La costilla, en todas sus versiones: ancha, ventana, banderita. También la tapa y el vacío son infaltables. Trato de que siempre refleje lo que nos gusta como familia y lo que a mí me identifica como asador.
— ¿Y en cuanto a técnicas, cuál preferís?
El fuego indirecto. Me permite una cocción más pareja y controlada. Es la forma más confiable de obtener el punto justo, sin apuros ni sorpresas.
— ¿Qué acompañamientos nunca faltan en tu asado?
Mandioca y un buen chimichurri. Para mí, esos dos son claves. Complementan el sabor sin opacarlo, y aportan ese toque tradicional que le da sentido a cada encuentro.
— ¿Le das protagonismo a los vegetales?
¡Claro! Me encantan los morrones rojos, la cebolla y el zapallo a la parrilla. No son un “extra”: elevan el conjunto y aportan textura, dulzor y color.
— ¿Quiénes son tus referentes en la cocina?
Christian Petersen y Lele Cristobal, a nivel internacional. Localmente, admiro mucho a Rodolfo Angenscheidt, que me inspira por su enfoque técnico y la forma en que transmite sabor y conocimiento.
La costilla es mi corte estrella, pero lo más importante es compartir el fuego con quienes más quiero.

LOS TIPS DE VICTOR
Tres claves de Víctor Sosa para un asado con identidad, precisión y sabor.
Aprovechá el fuego indirecto:
Ideal para cortes grandes y cocciones prolongadas. Permite controlar mejor el punto de cocción sin resecar la carne.
No subestimes los vegetales:
Morrones, cebolla y zapallo aportan sabor, textura y equilibrio. Se cocinan fácil y suman mucho.
El chimichurri como sello personal:
Un buen chimichurri puede levantar cualquier corte. Preparalo a tu gusto y convertilo en tu marca registrada.
Víctor Sosa no concibe el asado solo como un plato, sino como una ceremonia. Con raíces familiares profundas y una evolución técnica constante, representa a toda una generación que honra el fuego con respeto, precisión y sabor. Su historia es prueba de que, cuando el asado nace del corazón, cada comida se transforma en un momento para recordar.

