El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
El pollo criado con calidad se convierte en una delicia cuando se abre en forma de mariposa y se sazona con limón, romero y ajo.
La combinación de frescura cítrica y aroma mediterráneo, junto a una piel crocante, hace de este plato una opción imperdible en la parrilla.
Este pollo parrillero demuestra que con pocos ingredientes y buen control del fuego se logra un plato ligero, aromático y con una piel perfectamente crocante. Ideal para brillar en tu próxima reunión.
Parrilla fuego medio
1 hora
4/6 pers.
4/10
Con tijeras de cocina, corta el pollo por la mitad y extiéndelo en forma de mariposa; sécalo bien con papel absorbente.
Espolvorea sal de manera uniforme y rocía con el jugo de limón. Coloca hojas de romero bajo la piel y sobre la superficie.
Machaca los dientes de ajo hasta formar una pasta y frótala sobre el lado de los huesos y bajo la piel.
Reserva en el refrigerador, cubierto, durante al menos 1 hora para que los sabores se integren.
Para evitar que la piel se queme, mantén las brasas a distancia media y controla la humedad bajo la piel. Un chorrito extra de limón justo al final potencia el sabor y añade jugosidad.
Prepara brasas de intensidad media. Coloca el pollo con la piel hacia arriba y cocina 25 minutos, hasta que esté dorado y crocante. Voltea y repite otros 25 minutos.
Retira del fuego, corta en trozos y espolvorea la ralladura de limón
antes de llevar a la mesa.
Sirve sobre una tabla rústica con ramitas de romero fresco y gajos de limón. Acompaña con papas asadas o una ensalada verde ligera para equilibrar sabores.