El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
Una entrada simple y sorprendente que lleva el tomate a su máxima expresión, combinando caramelización, textura y frescura en un solo bocado. Elegí tomates que estén en su punto justo: maduros, pero firmes. Esto asegura que mantengan su forma durante la cocción sin deshacerse.
¡Una entrada sorprendente!
Su preparación es rápida y práctica, y con estos consejos podrás experimentar y personalizar cada detalle para lograr el acompañamiento ideal. Esta receta demuestra que con pocos ingredientes y una cocción precisa se puede lograr una explosión de sabor. Ideal para abrir el apetito en un asado, acompañar carnes o como guarnición ligera y sofisticada.
Fuego Directo
25 min.
2/3 pers.
2/10
Calentar una chapa o sartén plana de hierro a fuego fuerte, hasta que una gota de agua salte al tocar la superficie.
Cortar los tomates por la mitad. En la parte interna, agregar un hilo de aceite de oliva, sal gruesa, ajo picado, pimienta negra en grano y una pizca de azúcar.
Colocar los tomates con el lado cortado hacia abajo sobre la chapa caliente. No mover durante 8 a 10 minutos para evitar que se desarmen y permitir que se forme una costra oscura.
Retirar cuidadosamente con una espátula de borde fino y servir con el lado quemado hacia arriba.
Justo antes de llevar a la mesa, decorar con hojas de albahaca fresca. Si querés elevar el resultado, servilos con unas gotas de reducción de aceto balsámico o acompañados de un queso suave como burrata o ricota cremosa.
No apures el tiempo de cocción. La clave está en dejarlos sin mover para que se genere esa base crujiente y ligeramente caramelizada que da nombre al plato.