El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
Del recuerdo de su abuela cocinando pastas al calor de la estaca y la intensidad de la parrilla corta, Nicolás López convirtió su amor por la cocina en un servicio de catering en vivo que combina técnica, tradición y creatividad
Hay historias que se cocinan a fuego lento. En el caso de Nicolás López, la chispa nació entre pastas caseras con su abuela y asados con su abuelo, en ese patio donde el humo y la conversación eran ingredientes esenciales.
Con el paso de los años, esa experiencia sensorial se transformó en un oficio. En 2019, alentado por su entorno y las redes sociales, decidió profesionalizar lo que antes era solo pasión. Así nació su incursión en el catering y los asados en vivo, un mundo donde la parrilla se convierte en escenario y la técnica en espectáculo.
— ¿Cómo comenzó tu pasión por el asado?
Viene desde chico. Cocinaba pastas con mi abuela y el asado lo hacía mi abuelo. Fue una cocina compartida, afectiva. Pero el salto real fue en 2019, gracias a la presión de mis amigos y la visibilidad en redes. Ahí me animé a hacer catering y asados en vivo. Hoy ya son cinco años de evolución constante.
— ¿Cuáles son los cortes que no pueden faltar en tu parrilla?
Costilla y tapa cuadril, sin dudas. Siempre agrego algo de pollo también, porque equilibra. Y si hablamos de acompañamientos, las papas son lo más versátil que hay. A la plancha, al rescoldo, en puré, con romero… funcionan siempre.
— ¿Qué técnica preferís para cocinar?
Soy fanático de la cocina a la estaca o cruz, me encanta hacerlo al aire libre. Pero en la práctica uso más la parrilla corta, a unos 15 cm de las brasas, con fuego fuerte. Ahí juego con los tiempos de cocción según el corte. Me gusta estar encima, ajustar, cuidar el punto justo.
— ¿Y quiénes son tus referentes?
Marcos Di Cesare, Francis Mallmann, Eugenia Aquino, y por supuesto, mi mamá. Todos me enseñaron algo distinto. Valoro mucho a quienes respetan el fuego pero también se animan a innovar.
— ¿Qué lugar tienen los vegetales en tus asados?
Un lugar protagónico. Locotes, zucchinis, berenjenas, calabazas… Si los cocinás bien, con técnica y cariño, no son un “acompañamiento”: son parte del plato principal.
— ¿Qué te gustaría que la gente recuerde después de probar tus platos?
Que se lleven un recuerdo. Que ese sabor los conecte con algo íntimo: una reunión, una persona, una emoción. Porque la cocina, al final del día, es eso. Es cultura, es identidad, es memoria. Y si logro que alguien se emocione con un bocado, entonces mi trabajo está hecho.
Nicolás López entiende que un buen asado no es solo cuestión de brasas, sino también de actitud, contexto y amor por lo que se hace. En cada evento, reproduce ese ritual familiar que lo marcó: compartir sabores, prestar atención a cada corte, y hacer del fuego una herramienta para emocionar. En un mundo donde el show gastronómico gana terreno, él no olvida sus raíces, y con cada vuelta a la carne, reafirma su compromiso con la excelencia y la calidez.
“Soy fanático de la cocina a la estaca o cruz, al aire libre siempre, pero no la uso mucho. Soy más de parrilla corta, fuego fuerte y jugar con los tiempos.”
Claves de Nicolás para lograr asados memorables, ya sea para amigos o en un servicio profesional.
Conocé tus tiempos y tu fuego:
No hay una receta única. Cada corte y cada contexto piden algo distinto. Aprendé a leer el fuego y la carne.
Invertí en versatilidad:
Una parrilla corta, buen carbón y manejo de temperatura pueden darte resultados impecables sin necesidad de grandes equipos.
Dale protagonismo a las guarniciones:
Las papas o los vegetales bien hechos elevan cualquier carne y muestran cuidado en los detalles.