«Medir bien los tiempos es fundamental»

Fernando Ortigoza disfruta profundamente de cocinar el asado, independientemente de la compañía. Para él, el asado representa el total disfrute del compartir, principalmente con la familia y los amigos.

Su dedicación al asado no nació de una pasión por la cocina, sino por el placer de comer. Todo cambió cuando su hijo mayor cumplió cinco años: sin una mejor actividad para un sábado por la tarde, lo invitó a hacer una «fogata», marcando el inicio de una actividad ininterrumpida con la parrilla que perdura hasta hoy.

¿Cómo fue ese momento exacto cuando tu hijo cumplió cinco años y propusiste hacer una fogata?

Ese sábado por la tarde, sin una mejor actividad para realizar, le propuse a mi hijo ayudarlo a hacer una «fogata». Ese simple momento marcó el inicio de una actividad ininterrumpida con la parrilla que continúa hasta hoy.

«Lo que comenzó como una solución a un sábado aburrido se convirtió en un vínculo invaluable entre nosotros.»

Tu evolución de cortes muestra crecimiento. ¿Por qué el Vacío se convirtió en el ‘rey del asado’ para ti?

En mis primeros años los infaltables eran la Tapa Cuadril y la tira. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia en el Club del Asado, descubrí que el Vacío es el rey del asado. Este corte me permitió explorar nuevas posibilidades y madurar en mis técnicas.

¿Qué rol juega medir los tiempos en tu estrategia de sorprender a los comensales?

Medir bien los tiempos es fundamental. Me permite guiar a los comensales a través de los distintos sabores planificados, creando una experiencia progresiva. No es caos; es una coreografía pensada para que cada corte sea degustado en su momento óptimo.

¿Cuál es tu mayor aprendizaje desde que comenzaste hasta ahora en la parrilla?

Aprendí que la innovación debe tener límites. Hago innovaciones un par de veces al año, buscando sorprender, pero manteniendo lo clásico como base. También entendí que es mejor tener un «hit» —un plato destacado— para cada persona invitada que intentar impresionar a todos con lo mismo. La paciencia y la precisión son más valiosas que la cantidad.