El asado es compartir

Eduardo Allende Criscioni, uno de los primeros socios del Club del Asado, encontró desde muy chico en el fuego un ritual que lo atrapó. Con el tiempo descubrió que no se trataba solo de cocinar carne, sino de crear momentos especiales.

Su pasión nació en esas reuniones familiares y de amigos, probando, equivocándose y buscando siempre que el asado tuviera algo especial. Su rol como anfitrión lo define completamente: ver a sus invitados disfrutar es lo que verdaderamente lo llena.

—¿Cómo tu hermano Walter te enseñó a respetar los tiempos del fuego?
Walter fue mi maestro, mi guía. Me enseñó que no se trata de apurar, sino de acompañar el proceso. Respeto a los tiempos del fuego significa humildad: entender que hay ritmos que no puedo cambiar. Eso transformó completamente mi forma de ver el asado.

—¿Por qué el vacío reemplazó la costilla a fuego lento en tu parrilla actual?
La costilla requiere tiempo, horas de dedicación. Hoy, la vida me pide eficiencia. El vacío me asegura sabor, jugosidad y felicidad en la mesa sin sacrificar horas. Es adaptación, no abandono de principios. La esencia sigue siendo respeto y amor.

—¿Cómo las guarniciones se convirtieron en tu espacio de innovación?sería?
El Club del Asado me enseñó que las guarniciones son la evolución natural del asado. No debilitan lo tradicional; lo enriquecen. Verduras asadas, salsas caseras, queso provoleta, hasta el chipa guazú—cada una cuenta una historia. Ahí puedo ser creativo sin perder la esencia.

—¿Cuál es tu definición de creatividad en la parrilla?
Creatividad es cocinar sin apuros, poner amor en cada detalle, y disfrutar del momento. No es rebuscado; es presencia. El Club del Asado me enseñó que la verdadera creatividad está en elevar lo clásico sin perderlo. Eso es arte.

Los tips de Eduardo

Claves para un asado bien logrado

Poner amor en cada detalle, y disfrutar del momento.