El Mundo del Asado #6
6 de febrero de 2026
Lo que comenzó como una necesidad doméstica se transformó en una pasión compartida con su familia. Alex Ebner encontró en la parrilla no solo un espacio culinario, sino un ritual de conexión, técnica y sabor.
Hay inicios que no se planean, pero terminan marcando un camino. Para Alex Ebner, el asado comenzó como una solución práctica: recién mudado con su esposa, ninguno de los dos cocinaba.
Fue entonces cuando encontró un viejo tambor oxidado en el patio, lo limpió, lo encendió y descubrió que allí, entre brasas y carne, había algo más que una comida: había una vocación. Desde ese día, el fuego lo acompaña en cada encuentro familiar, donde el asado se convirtió en el corazón de la mesa y en el puente que une tradición, sabores e historias compartidas.
— ¿Cómo fue ese primer acercamiento al asado?
Todo empezó por necesidad. Mi esposa y yo no cocinábamos, y al mudarnos, encontré en el fondo de la casa un tambor viejo que había sido de mi suegro. Lo adapté como parrilla y me largué. Desde ese primer fuego, algo cambió: me di cuenta de que disfrutaba el proceso, el olor a leña, el ritual.
— ¿Qué corte es infaltable en tus asados?
La tapa. Es el corte favorito de mis hijas, así que nunca falta. Tiene ese equilibrio de sabor y textura que la hace especial. Me gusta acompañarla con sopa paraguaya, mandioca y cebolla al rescoldo. Son sabores bien nuestros, que redondean la experiencia.
— ¿Qué técnicas preferís para cocinar?
Uso fuego indirecto para cortes grandes, porque permite una cocción lenta y pareja. Para los cortes más finos, prefiero fuego fuerte y rápido. También uso mucho el disco de arado, sobre todo cuando preparo recetas con reducciones de vino o platos con más elaboración.
— ¿Tenés referentes o aprendiste de forma autodidacta?
Un poco de ambas cosas. Me inspiran mucho Luciano Luchetti, el Laucha de Locos por el Asado, y Salvador Mazzocchi de Salvalacocina. De ellos tomé varias técnicas y recetas que luego fui adaptando a mi gusto.
— ¿Cómo definís hoy tu relación con la parrilla?
Es parte de mi identidad. Cada asado que hago es una forma de compartir con mi familia, de desconectar, de disfrutar el proceso. Me relaja, me conecta. Ya no es solo cocinar: es crear un momento.
Para Alex Ebner, el asado es mucho más que carne al fuego. Es dedicación, memoria, técnica y cariño. Desde aquel improvisado tambor hasta las cocciones cuidadas de hoy, su historia es la prueba de que a veces, las grandes pasiones comienzan con un gesto simple. Y que el fuego, cuando se enciende con propósito, deja marcas que trascienden el sabor.
“La tapa es el corte favorito en mi familia, siempre acompañado de sabores tradicionales.”
Tres consejos esenciales de Alex Ebner para lograr un asado sabroso, equilibrado y con identidad familiar
Aprovechá el fuego indirecto para cortes grandes:
Cocinás más parejo, sin apurar la carne, conservando los jugos y el sabor.brasas.
No subestimes los acompañamientos:
La sopa paraguaya, la mandioca y la cebolla al rescoldo elevan el asado a otro nivel. La guarnición también cuenta.
El disco de arado, un aliado versátil:
Perfecto para recetas más complejas con salsas o reducciones.
Agrega profundidad al menú parrillero.