Gia Alfieri, con doble titulación en Gastronomía y Nutrición, cuenta cómo llegó al mundo de la brasa, quién la inspiró y por qué el vacío es su corte favorito.
Gia Alfieri encontró su camino hacia la parrilla mientras buscaba su dirección en la cocina. Ese recorrido la llevó a conocer a Leyzman Salim y, con él, a descubrir el manejo de los fuegos.
Durante la pandemia, el tiempo disponible le permitió explorar otros métodos de cocción y familiarizarse con distintos tipos de parrillas, como el Kamado. Hoy, la brasa es una parte valiosa de su repertorio culinario, y cocinar un asado representa para ella un momento de pausa, una oportunidad para agasajar y reunir a quienes quiere.
—¿Qué significa para vos cocinar un asado?
Es darle una pausa a todo. Siento que es un momento de agasajar y reunir amigos y familia.
“Muchas de las mejores ideas nacen de la curiosidad y el aprendizaje constante.”
—¿Cómo fueron tus primeros pasos en la parrilla?
Mi incursión en este mundo se dio mientras buscaba mi dirección en la cocina. Tuve la fortuna de aprender sobre el manejo de los fuegos con el equipo de Leyzman Salim.
Durante la pandemia pude explorar y desarrollar otros métodos de cocción y conocer distintos tipos de parrillas, como el Kamado. Desde entonces, la brasa se convirtió en una parte importante de lo que hago.
—¿Quién es tu mayor referente y qué define tu estilo?
Mi mayor referente y mentor en la parrilla es Leyzman Salim. Lo considero la figura que transformó la percepción del asado en Paraguay, marcando un antes y un después en el rubro.
En cuanto a mi estilo, me definiría como muy relajada, guiada por la filosofía de que menos es más. Haber trabajado con otros estilos de cocina me llevó a valorar el tiempo, la paciencia y la elección de buenos ingredientes.
Siempre busco que la carne sea la estrella y que los acompañamientos queden en un segundo plano.
—¿Cuál es tu corte favorito y qué guarniciones preferís?
Mi corte favorito es el vacío, me apasiona especialmente porque me permite experimentar y buscar mil formas de prepararlo. Lo considero un desafío de mejora continua.
En cuanto a las guarniciones, mi inclinación es por carne con carne, pero si debo elegir algo más, prefiero las salsas ácidas, como una buena gremolata o un chimi picante. Siempre busco que el foco principal esté en la proteína.
—¿Qué tres consejos le darías a alguien que quiere disfrutar plenamente de un buen asado?

