Vacio gourmet

Vacio gourmet

Plato: Carne rojaCocina: Parrilla, Fuego moderadoDificultad: Fácil
Porciones

5

Personas
Tiempo de preparación

1

hora 

15

minutos
Calorías

390

kcal

El vacío es un corte clásico del asado, pero también uno de los que más divide opiniones. Quienes no le encuentran el punto justo suelen culpar a su textura fibrosa o a la temida membrana. Pero quienes lo dominan, saben que es un verdadero lujo parrillero: sabroso, versátil y, con la cocción correcta, increíblemente jugoso. En esta versión, trabajamos con la parte más noble del corte: el corazón del vacío. Un bocado más limpio, parejo y fácil de manipular. La clave está en la limpieza previa, el control de la sal y, sobre todo, en respetar los tiempos del fuego.

Ingredientes

    Instrucciones

    • Antes de empezar, es fundamental retirar la membrana que recubre uno de los lados del vacío. Este tejido, al cocinarse, se contrae y endurece, haciendo que el corte pierda terneza. Con un cuchillo filoso, levantar un extremo y tirar con firmeza hasta desprender toda la película.
    • Nunca salarlo al principio: esto extrae líquidos y puede endurecer la pieza.
      Agregar la sal en etapas, siempre del lado ya cocido.
    • Preparar una zona de fuego moderado (7 a 8 segundos de tolerancia con la mano) y colocar el vacío con el lado limpio hacia abajo. Cocinar por 30 minutos sin mover.
    • Al dar vuelta la pieza, salar por primera vez sobre el lado ya cocido. Tras otros 30 minutos, ahora con el lado de la grasa hacia abajo, girar nuevamente y agregar una segunda tanda de sal.
    • Cocinar 15 minutos más, para que la sal se absorba sin secar la carne. Retirar del fuego y dejar reposar un par de minutos antes de cortar.
    • El secreto del vacío está en la paciencia. Si intentás apurarlo, la carne se tensa y pierde jugosidad.

    Notas

    • Importante: cortar siempre en contra de las fibras para lograr un bocado más tierno y fácil de masticar
    • Acompañalo con criolla tibia o papines a las brasas. Y si sobra… sándwich de vacío al día siguiente, con pan crocante y ají casero.